Una educación, Tara Westover

Una educación, Tara Westover

Mientras mi padre y mi hermano gritaban, la ignorancia me obligaba a callar.

Creo que es de las pocas veces que me pongo a escribir una reseña nada más acabar de leer el libro, pero tengo una necesidad imperiosa de hablar sobre Una educación, de Tara Westover. Su lectura me ha dado la vuelta completamente. Me ha fascinado.

Para mí, es un libro brillante, sobrecogedor y muy necesario. Uno de esos ejemplos en los que la realidad supera con creces cualquier ficción. Desde mi punto de vista, un imprescindible en las listas de lecturas recomendadas en colegios e institutos e ideal para crear debate.

El relato de Tara es estremecedor. En varias de las reseñas que he ido leyendo y escuchando se pone de relieve que a nivel literario este libro no es ninguna maravilla y estoy completamente de acuerdo, pero a mí eso me ha parecido una gran virtud, porque durante todo el tiempo he tenido la impresión de estar sentada en frente de una amiga que me contaba su historia con toda la honestidad de la que era capaz. Con ese lenguaje sencillo, alejado del academicismo y del romanticismo de la lírica, Tara consigue darle mucho más realismo y mucha más fuerza a su narración. No se trata de una novela, se trata de la vida.

No se corta ante la brutalidad y la describe sin tapujos, pero creo que también sin exageraciones ni dramatismo, sino de una manera en la que es comprensible para cualquiera.

He comentado ya, que me parecía que su relato era muy sincero. Sin embargo, es inevitable cuando se habla sobre la vida de uno mismo y de las personas que te rodean (sobre todo si aún viven y sabes que pueden leer lo que escribas) no rendirse ni que sea un poquito ante la autocensura. Y en algunos momentos me he preguntado, ¿qué más cosas le habrán pasado que no se haya atrevido a contar?

Toleraba cualquier forma de crueldad mejor que la amabilidad. Los elogios eran veneno para mí; se me atragantaban.

Yo he notado una gran diferencia entre las dos partes del libro y creo que se puede apreciar con claridad como el relato va madurando a la vez que lo hace Tara, por lo que la evolución me ha parecido muy natural.

En la primera parte vemos el mundo desde los ojos de esa niña y luego adolescente, lo que me ha resultado muy interesante y ayuda a ponerse en situación y derribar murallas mentales, pero la segunda parte me ha parecido sencillamente genial. Ahí he empezado a subrayar párrafos y a hacer anotaciones con mayor regularidad y me he quedado encandilada con las reflexiones y las conclusiones que cada vez iban expresando ideas más complejas, que poquito a poco iban desenmarañando el ovillo que es Tara Westover.

A medida que avanzamos reconocemos en Tara (a la vez que ella misma) los roles que la mayoría identificamos en las relaciones de maltrato. El miedo, la negación, la culpa, la esperanza, la decepción; el sufrimiento. También los aspectos que identificamos en la otra parte, en la de los agresores. Cómo de retorcido es todo ese juego de poder y dominación que se establece entre esas personas. En estos puntos la lectura se me ha hecho difícil y no conseguía deshacerme de ese nudo en la garganta.

Pero una de las cosas que Tara pone de manifiesto es que estas herramientas de dominación no se quedan en el ámbito familiar ni se trata de casos aislados de violencia ocasional. Son estrategias sistemátizadas por diferentes sectores de la sociedad (en este caso en concreto por la religión mormona y sus normas de moralidad) para ejercer un control brutal sobre la población, especialmente sobre las mujeres. Estas estructuras sociales patriarcales y en muchos casos verdaderamente misóginas respaldan y justifican actos tan atroces como los que Tara pone sobre la mesa en su libro.

No lograba quitarme de encima la conmoción. Nunca se me había ocurrido pensar que mi hermana podría haber vivido mi vida antes que yo.

Pero el libro también pone de manifiesto las herramientas que en el caso de Tara la ayudaron a escapar:

  • La importancia de salir al mundo, conocer otras realidades, sacar tus propias conclusiones y jamás creer a pies juntillas nada de lo que te cuenten, sobre todo de lo que te digan que son verdades absolutas.
  • La importancia de la educación y la información para poder tomar decisiones conscientes y que realmente sean tuyas.
  • La importancia de la independencia económica como medio para la independencia personal en esta sociedad.

Una educación es un libro con un gran valor educativo, pero también humano y su lectura me ha convertido en una batidora de sentimientos y emociones. El resultado es una mezcla de pena y ternura por Tara; admiración por su valentía, su fuerza y su tenacidad; comprensión y empatía por todo a lo que ha sobrevivido, pero también de muchísimo rechazo.

Su mundo y su realidad no tienen nada que ver con la mía, incluso su no-normalidad, esa en la que ella tiene que integrarse con tanto esfuerzo y sacrificio, a mí me ha resultado en gran parte incomprensible. Apartarme ese velo que me dice que mi visión del mundo es “lo normal” y enfrentarme a su historia vacía y sin prejuicios. No ha sido fácil.

Su relato me ha emocionado y me ha inspirado, pero también me ha hecho sentirme muy pequeña. Realmente una persona puede pasar en un año de ser prácticamente analfabeta a una de las mejores estudiantes de la universidad. Tara ha conseguido un mundo, un mundo entero y nuevo para ella, sin haber tenido más oportunidades que las que ella misma se forjó. ¿Qué excusa tengo yo, que las he tenido todas?

Sea como sea, es un libro de los que dejan huella y de esos que se quedan en tu biblioteca y en tu corazón para siempre.



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