La passión, Jeanette Winterson

La passión, Jeanette Winterson

Caí en el pozo de La passión, de Jeanette Winterson, gracias a la recomendación de @lletrafertis y me cautivó desde la primera página. Ha sido una de mis lecturas favoritas de este año, que me tuvo absorbida y no me soltó hasta bastante después de haberla acabado.

Se trata de la segunda obra de Winterson, pero es una mezcla perfecta entre la frescura i la originalidad de las primeras ideas y la madurez y la seguridad a la hora de dirigir el relato que da la experiencia. De hecho, según la crítica, es el libro que la ha consagrado como una de las autoras más originales de su época y hasta la actualidad.

Aún así, me sorprende que sea una obra que tenga ya más de 30 años (publicada por primera vez en 1986; es de mi quinta) y, a pesar de todo, continúe siendo rabiosamente actual. La autora juega en ella con la libertad más absoluta, la diversidad, el género y la identidad sexual, pero, sobre todo, con la ambigüedad.

Libertad, pero también realismo y naturalidad a la hora de abordar algunos temas tabú como el sexo o el abuso, la prostitución, sin embellecerlos ni suavizarlos.

Jeanette creció en el Reino Unido de la contracultura y abandonó su hogar muy pronto, después de anunciar a sus padres, religiosos evangélicos, que estaba enamorada de una mujer. Todo ello contribuyó seguro en fomentar esa necesidad de cuestionarse la moralidad y explorar.

Una exploradora que nos narra su aventura con una prosa viva y elocuente, muy bella y llena de imágenes y pasajes para marcar.

Además, y a pesar de la fantasía que desprende el libro, los personajes son tan vivos que parece que estén a tu lado mientras lees. Incluso los secundarios tienen una personalidad muy bien definida y juegan un papel clave en la historia. Winterson no deja nada al azar. Pero no solo los personajes humanos, los escenarios, sobre todo la ciudad de Venecia, adquieren un protagonismo y una personalidad tan arrebatadores que parece que también hablen e interactúen en la historia.

Ambientada en la época de las Guerras Napoleónicas, no se trata de ninguna manera de una novela histórica, sino más bien de una fábula, un relato onírico donde las fronteras entre realidad y ficción se mezclan y se funden unas con otras. Pero no deja de ser una historia que, mientras la lees, te crees a pies juntillas y, como en un sueño, no es hasta que despiertas que empiezas a evaluarlo con más racionalidad.

Si os gusta el realismo mágico, las historias que no podéis etiquetar con facilidad y que os turban, os encantará La passión.



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