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Diario de un cuerpo, de Erika Irusta

Aprovenchando que estoy enferma en casa os comparto esta reseña que escribí hace algún tiempo del primer libro de Erika Irusta, Diario de un cuerpo. Fue un libro que me gustó mucho y que me hizo ver la importancia de empezar a contar mi propia historia.

Ha llovido mucho desde entonces y creo que sigo cometiendo casi los mismos errores que cometía entonces (aquí estoy, llenando el tiempo que debería estar aprovechando para descansar, porque eso de hacer nada… como a muchas no se me da del todo bien). Pero ahora, al menos, soy consciente de esos errores y no pierdo la voluntad de seguir luchando, día a día, por dejar de amoldarme a este mundo y empezar a construirme uno a mi medida.

«Y a ver la verdad le llaman síndrome. Síndrome premenstrual.»

La menstruación, el último tabú

Siento una gran admiración por Erika Irusta porque no ha escrito un libro bonito (aunque lo sea) ni cómodo. Ha escrito un libro sincero y muy, muy valiente. Ha abierto su corazón, su cabeza y su cuerpo a todas nosotras y creo que sería una falta de respeto no hacer lo mismo por ella en esta reseña.

Con el paso de los años no sabría decir por qué, pero recuerdo que el día que me vino la regla por primera vez se me cayó el mundo encima. Solo tenía 11 años, y no ayudó mucho el hecho de ser de las primeras de la clase en pasar por ese proceso. Lo escondí durante meses. Me daba pánico pensar que mis amigas lo descubriesen. Cuando lo hicieron no pasó nada, evidentemente. Pero aun así, mis primeros años como “mujer” (a nivel corporal, porque a nivel mental aún fui una niña durante mucho tiempo) no fueron fáciles. No aceptaba mi cuerpo ni los cambios que estaba experimentando.

No puedo decir que la familia o la educación fueran un problema, o quizás si… Tuve la suerte de ir a escuelas relativamente progresistas donde venían orientadoras a hacernos charlas sobre sexualidad y demás, pero nadie, en todos estos años, me había hablado como lo hace Erika en Diario de un cuerpo.

Desde siempre te dicen que te tienes que sentir bien con tu cuerpo. Que es un proceso natural. Pero para mí era como si me dijeran: siéntate a los controles de este avión y pilota, pero nadie me explicara cómo.

El feminismo se escribe con el coño

Diario de un cuerpo no es un manual ni una guía. Es realmente un diario personal en el que la autora va relatando, con las diferentes voces de su cuerpo, experiencias y vivencias muy íntimas y muy duras. Y cuando digo con las diferentes voces de su cuerpo lo digo con todas las letras, porque es un relato sentido, y no pensado; como dice ella misma, escrito desde el coño (coñoscritura, para ser más técnicas). Con toda la sinceridad de su cuerpo. Y esta es una labor titánica. Ser sincera con una misma sabiendo que lo que escribes lo van a leer miles (espero que millones) de personas, personas de tu entorno, personas a las que quieres, es casi impensable. Muchas veces he intentado escribir un diario y me sorprendido escondiendo cosas o maquillándolas, y eso que sabía que solo lo escribía para mí.

Asimismo, es un libro lleno de información útil sobre la menstruación y sobre muchas otras experiencias a las que nos enfrentamos todas aquellas personas que hemos nacido en un cuerpo de mujer. Pero también todos aquellos otros cuerpos a quienes ella nombra vulnerables: aquellos que no encajan con la norma de la masculinidad que rige nuestro mundo.

Es un ejemplo de cómo vive ella su cuerpo. De todos los estados hormonales por los que pasa y cómo intervienen en su ánimo y en sus rutinas; de lo que deberíamos hacer para intentar aceptarnos y amarnos realmente, y de lo que no deberíamos hacer pero lo hacemos igualmente.

«No nacimos vulnerables, nos enseñaron a serlo cuando nos vistieron de mujer»

La sociedad nos dice que tenemos de estar contentas con nosotras mismas, que debemos aceptar la regla con naturalidad porque forma parte de nosotras y de nuestra vida; pero tenemos que hacerlo sin quejarnos. Nos dicen que no tiene por qué ser un impedimento para estar a la altura, que tiene que frenar tu ritmo, que puedes estar siempre al 200% porque las mujeres somos superhéroes y tenemos que poder con todo. Y si los dolores menstruales no te dejan pensar en nada más, tómate un ibuprofeno y supéralo. No seas quejica. En este mundo en el que solo mandan el rendimiento y la productividad no podemos vivirnos realmente. 

En mis bragas mando yo

Este es el mensaje de Diario de un cuerpo. Un feminismo visceral, que comienza por nuestro propio cuerpo, aceptando todas nuestras contradicciones, todas nuestras voces. Porque no somos 1, somos 4 o 100 compartiendo un mismo cuerpo. Y no estamos locas, somos cíclicas.

¿Más información?

Visita la página de Diario de un cuerpo haciendo clic aquí.

Ve la reseña de Yo menstrúo, un manifiesto aquí.

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