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600 libros desde que te conocí

Correspondencia entre Virginia Woolf y Litton Strachey

Colección Pensamientos de Jus Ediciones

Hasta hace poco nunca me había tomado la molestia de indagar sobre la vida de mis autores o artistas favoritos. De hecho, es algo que me daba bastante miedo; no quería descubrir cosas que no me gustaran de ellos. Pero este año estoy encontrando un gran placer en la lectura de biografías y recopilaciones de cartas.

Empecé con dos de mis favoritas: Virginia Woolf y Frida Kahlo; y todo lo nuevo que he aprendido de ellas no me ha decepcionado en absoluto. Es más, gracias a ello he perdido todo el miedo a este tipo de lecturas y han aumentado mis ganas de seguir investigando sobre sus vidas.

600 libros desde que te conocí, editado maravillosamente por Jus Ediciones (que en sí misma ha sido todo un descubrimiento), recoge la correspondencia entre Virginia Woolf y Lytton Stratchey durante los años más brillantes de sus respectivas carreras y hasta la muerte de este último.

La primera edición fue censurada por el marido de Virginia y por el hermano de Lytton para no herir las sensibilidades de los contemporáneos que se mencionaban en el libro.  Esto puede dar una idea de lo poco que se reprimían al hablar de sus conocidos en la intimidad de su relación epistolar.

Durante la lectura me sentí un poco voyeur, espiando por la cerradura las conversaciones privadas de dos amigos sin ser invitada y me pregunté qué habría opinado Virginia sobre su publicación. ¿Le habría dado igual, lo hubiera disfrutado, o tampoco lo hubiera consentido? En mi opinión, algunas cartas dan la impresión de haber sido escritas para que las leyera un tercero y en algunos momentos me pregunté hasta qué punto se mezclan realidad y ficción en los escritos personales de los autores.

Pero Virginia y Lytton no solo son críticos con los demás. En algunos fragmentos se pueden ver las grandes inseguridades de Virginia como escritora y como hace gala de una gran autoexigencia y autocrítica, un rasgo que hoy en día parece escasear bastante… Aunque en el caso de Virginia, puede que llevada un poco al extremo no sabría decir si como causa o como consecuencia de su enfermedad.

Ahora que he recibido tu carta por fin he podido respirar, aunque creo que tu elogio es exagerado. No puedo creer que de veras te guste una obra con tan pocas virtudes, pero me produce un enorme placer fantasear con que así es.

También me ha resultado muy interesante ir adivinando o intuyendo en sus palabras expresiones de su trastorno, más evidentes en algunos momentos que en otros (incluso transmitidas de manera explícita por la propia autora). Pero también conocerla más allá de esa “locura” que se le atribuye, ser testigo de su inteligencia y su sentido del humor.

No leo a autores modernos: la vida no es lo bastante larga como para leer otra cosa que no sea a los mejores.

Además, las cartas en sí tienen un gran valor literario, porque este par escribía pero que muy bien, aunque se puede apreciar una evolución en el estilo y la calidad a lo largo de los años, sobre todo en Virginia.

600 libros desde que te conocí era el primer libro de este estilo que leía y me ha gustado mucho. Me ha descubierto un mundo mucho más allá de la novela y me ha ayudado a apreciar la complejidad de una mente maravillosa e ir más allá del mito de “genio loco”.

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